Emprendiendo startups descentralizadas

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El acto de emprender se ha redefinido en gran parte en esta era digital. Se asocia mucho a startups ligadas a páginas web o aplicaciones; y el emprendimiento indie, o sea, sin capital de riesgo invertido, es cada vez más común. De hecho, se podría decir que es una subcultura en sí misma. Aun así, tanto los emprendimientos digitales como los más tradicionales, siguen teniendo como principal objetivo la generación de capital. Las ganancias mantienen el negocio a flote y permiten expandirlo, lo cual es natural, ¿no? Pues según una nueva tendencia tal vez no sea así.

Startups diferentes

Vayamos por un momento al plano político. Allí, desde hace siglos, se enfrentan muchas tendencias, denominándose unas a otras como el imperio del mal, el hombre del saco, etc. Pero han surgido en política movimientos que toman lo mejor de todos. Hoy podemos decir que son esos los proyectos más exitosos (Suecia, Austria, Nueva Zelanda). Entonces, ¿por qué no llevar ese enfoque híbrido al plano del emprendimiento?

Eso precisamente buscan hacer las novedosas “empresas purpose, o empresas de propiedad responsable. Cómo ya habíamos establecido, la típica empresa o emprendimiento busca, sobre todas las cosas, generar beneficios. Pueden tener una política más o menos agresiva, más o menos amigable con el cliente o usuario, pero ese es, en fin, su objetivo. Tienen como propósito generar ingresos y para ello se sirven de una actividad, prestan un servicio o crean un bien. Se sirven de un propósito para generar ganancias.

Las empresas de propiedad responsable cambian este enfoque, su objetivo no es el crecimiento desmedido, ni la conquista del mercado de capitales, su propósito es cumplir con su objetivo. Pero como el dinero no crece en los árboles deben generar ganancias para mantenerse funcionando. Según ellos mismos en purpose-economy.org:

La Propiedad Responsable es una alternativa a la propiedad convencional que permite incorporar la misión y la independencia de una empresa de manera permanente en su ADN legal.

Para esto se basan en dos principios: El lucro sirviendo al propósito, y la autodeterminación.

El primer principio ya quedó expuesto antes. En cuanto a la autodeterminación, se basa en que “el control se mantiene en manos de las personas más aptas para perseguir el propósito de la empresa, que participan activamente en la misma o están estrechamente vinculadas a su misión y sus valores. La empresa jamás puede venderse como si fuera una cosa”.

¿Cómo se logra este modelo?

Se logra mediante algunos rasgos comunes que se implementan en estos proyectos. La estructura de las empresas sigue siendo jerárquica, algo necesario para el funcionamiento del negocio. Pero generalmente los empleados son partícipes de la toma de decisiones y tienen acciones que les da la empresa.

Además, se le da una porción de las acciones a la Fundación Purpose, que participa en las decisiones con poder de veto. Esto ocurre para impedir que la empresa sea vendida a alguien externo con intenciones hostiles al propósito, o que se desvíe la compañía del propósito por algún cambio en la dirección. Algunas de estas compañías incluso pueden ser vendidas solo a trabajadores que lleven cierto tiempo empleados allí.

¿Pueden ser rentables con un modelo tan diferente? La evidencia así lo demuestra. La forma en que lo logran es bastante simple, aunque a más de uno le sonará a locura. Las ganancias no van a parar al bolsillo del CEO y los inversores, ni a buscar el crecimiento constante del negocio, sino que se toma solo la parte necesaria para salarios y mantenimiento de la compañía. El resto se invierte en causas como el reciclaje, el medioambiente, beneficencia, educación, o cualquier otra causa noble y merecedora de atención.

Empresas descentralizadas exitosas

El mayor ejemplo es Ecosia, una startup que creó un motor de búsqueda (como Google o DuckDuckGo) y destina sus ganancias a plantar árboles. Ecosia fue fundada por Christian Kroll, quien cedió la mayoría de sus acciones a la Fundación Purpose, asegurando que se cumplan los dos principios vistos anteriormente. Según él ahora Ecosia “se pertenece a sí misma”, y hace poco alcanzaron los cien millones de árboles plantados.

Ecosia ha plantado más de 130 millones de árboles con las ganancias de la startup

Ziel es una startup fundada en 2015 por Marleen Vogelaar. Su objetivo es llevar sostenibilidad a la industria de la moda. Ziel fabrica prendas de vestir de moda de alta calidad, pero con un modelo on-demand, o sea, a petición, por encargo. De esta forma reducen inventario, materiales, y evitan la sobreproducción. Mientras tanto el cliente recibe exactamente la prenda que desea, en menos de diez días, y sin salir de casa.

Wildplastic se fundó en 2019, con el propósito de limpiar el medio ambiente de desechos plásticos, colaborando con recolectores de basura alrededor del mundo que reciben un salario justo por su contribución a la empresa. El mismo año de su fundación, Wildplastic logró convertir los desechos recolectados en las primeras bolsas de basura hechas completamente de plástico reciclado (Wildbags), a las cuales añaden diseños atractivos que ayudan con el marketing.

¿Es este el futuro de las startups?

Es difícil de predecir. La iniciativa es bastante nueva y tiende a producir escepticismo por sus propuestas revolucionarias. Tal vez necesite que alguna compañía contada entre las gigantes del mundo se adhiera a su propuesta para realmente despegar. O tal vez las similitudes apreciables de este modelo con los conceptos de descentralización que están revolucionando la internet (blockchain, Dapps, DAO) lo conviertan en el modelo a seguir por la siguiente generación de emprendedores.

Lo que es innegable por ahora es que estas empresas que mencionamos, y las decenas más que se suscriben a este modelo de negocio, logran ser rentables sin dificultades, pagan buenos salarios y, por increíble que parezca, contribuyen a hacer del mundo un lugar mejor. Es un modelo indudablemente inspirador y que puede provocar un cambio real, palpable, en nuestras sociedades.

Si te interesa el mundo de las startups puede interesarte cómo lanzar una más fácilmente o dónde aprender más sobre el tema. Déjanos tu comentario acerca de este novedoso tema y podremos debatir cualquier duda o sugerencia.

Carlos Z. Bent

Soy un programador que escribe, o un escritor que programa. Además, jurista de profesión. Amante de la tecnología y de todo lo creativo. Espero que todos disfruten de mis líneas y hagamos crecer aún más esta linda comunidad.

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